La menta puede usarse para trastornos digestivos y respiratorios. Es antiinflamatoria, expectorante, analgésica, antibacteriana, antifúngica, anticoagulante, altitudinal, antioxidante y previene el mal aliento, las caries y gingivitis.
Hay tres tipos concretos de menta, seleccionados por su importancia y usos fitoterapia:
- Mentha pulegium, sus beneficios tienen propiedades digestivas, antisépticas, antiespasmódicas y de expulsión de gases. Mentha pulegium abre el apetito, mejora la digestión, reduce gases y los espasmos gastrointestinales.
- Menta piperita, sus utilidades terapéuticas incluyen propiedades digestivas, analgésicas, antisépticas, mucolíticas, expectorantes y expulsión de gases. Alivia problemas estomacales, como indigestión, gases, hinchazón, retortijones, vómitos o mal aliento.
- Mentha spicata, las propiedades incluyen beneficios digestivos, como abrir el apetito o favorecer la digestión. Y ayuda a disminuir los dolores y el sangrado de la menstruación, calmar el estrés, la ansiedad y la depresión.
Contradicciones, riesgos y efectos secundarios de la menta:
- Si se consume en exceso puede causar cefaleas, irritación intestinal o problemas gastrointestinales
- No se recomienda en pacientes con insuficiencia renal o hepática
- El aceite de polea no se recomienda pacientes asmáticos o epilépticos
- No se recomienda en pacientes anémicos, pues disminuye la absorción de hierro.
- No consumir durante embarazo o lactancia.
- No recomendable consumir a menores de 12 años.